Domingo, 7. octubre 2018

Los profetas menores

Estoy leyendo los profetas menores. Esta vez en español, que es un desafío: hay muchas más palabras desconocidas que en el Nuevo Testamento. Además, en la traducción de Reina Valeria hay muchas expresiones antiguas que ni siquiera se encuentran en leo.org. Pero tengo mi Biblia en alemán, por lo que puedo buscar sus significados. Es bueno para mi idioma y es divertido. También me da una nueva perspectiva a la Palabra de Dios, y la oración me trae nuevas ideas.

Por ejemplo, los profetas menores regañan mucho sobre los sacerdotes, los levitas, sobre la religión establecida, como Jesús hizo sobre los fariseos. Me pregunto si un sacerdote, pastor, dignatario u otro líder en iglesias y comunidades (como yo) lo están leyendo, ¿si hace que uno se vea críticamente a sí mismo y a su punto de vista, sus propias actividades y pregunte a Dios, si tienes razón? Y luego veo cómo difícil es sacarse de su entorno (sub)cultural y dejarlo, como siempre (y quizás recién) ha pensado y actuado. Justo cuando se encuentra en medio de sus asuntos cotidianos, consideraciones prácticas, estrategias y conflictos de intereses. No seamos estúpidos, no lo hacemos por malicia, sino que queremos hacer rectamente delante de Dios y servirle. Pero eso es exactamente de lo que hablan los profetas y Jesús. No depende de hacer, sino de la relación. Lo estúpido es que la comunidad espiritual alrededor también es un canal a través del cual Dios revela su voluntad a un creyente. Solo el Espíritu Santo puede derramarle y liberarle, incluso de su paradigma cristiano-judío, de la gofrado en que vive o incluso creció. Vivir con Dios no siempre es fácil, sino que emocionante y genial.


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