Matrimonio no es un asunto privado

Hochzeit

En la boda de mi hija, el predicador desafió a los invitados a la siguiente promesa:

“Y a todos ustedes aquí que están conectados a Esther y Hans, se preguntará a esta hora, ¿cómo se siente acerca de los dos?: Ya sea que esté listo para respetar la voluntad de los dos para vivir juntos como una pareja casada, para ayudarles a hacer todo para que permanezcan juntos y abstenerse de cualquier cosa que pueda separarlos. Si todos quieren apoyarlos para ser felices como marido y mujer, como cónyuges y familia, ¡prometerles y decirles »sí«!”

El colectivo »sí«, no era tal vez demasiado importante para muchos (como el conyugal »sí« en muchas bodas), sin embargo este texto ilumina una – en mi opinión – severa falta de conciencia en nuestra sociedad: el matrimonio no es un asunto privado. Existe en un entorno social que ejerce influencias más fuertes de lo que se piense. En particular, los amigos (allí, los invitados a la boda) y la familia de origen pertenecen a él. Porque el fracaso de muchos matrimonios no es principalmente el fracaso de los cónyuges responsables, sino el impacto del exterior. Aquellos que se quejan de la decadencia de nuestros valores tradicionales deberían tenerlo en cuenta. Por ejemplo, yo he conspirado con mi consuegro para abstenerse – con la ayuda de Dios – todo que pondría en peligro el matrimonio de nuestros hijos o incluso la tensión, y en una crisis pedir a Dios juntos, si debemos intervenir o prefiere dejar el asunto a Él.

Pues, es la responsabilidad de todos nosotros, para fortalecer y apoyar los matrimonios y las familias en nuestro entorno (familia extendida, iglesia, barrio, trabajo, amigos – y que también tiene acceso, en particular, los medios de comunicación). Deseo (y probablemente Dios también) que más cristianos perciban esto.